Dr. Tomás Pino, presidente TEN: “El Tribunal no solo cumple un rol frente a las denuncias, sino que también orienta, forma y acompaña a los colegas en el ejercicio profesional”
El médico veterinario de la región de Coquimbo e integrante del Tribunal de Ética Nacional desde el 2020, fue electo el pasado 27 de abril por el Consejo Nacional de Colmevet
Con la aspiración de mantener y proyectar el Tribunal de Ética Nacional (TEN) como una institucionalidad confiable, técnicamente sólida y consciente, el Dr. Tomás Pino Damke, asume el desafío como presidente del TEN por un año de gestión. Esto, tras la elección que realizó el Consejo Nacional del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet) el pasado 27 de abril.
A poco más de un mes en el cargo, conversó en entrevista con el área de comunicaciones de Colmevet, entregando un balance del trabajo realizado, los puntos a reforzar y los desafíos para el Tribunal, donde el rol de la dirigencia del gremio, las socias y socios y la formación de médicos veterinarios es esencial para arraigar la ética profesional en todo el territorio.
El rol de la ética a 5 años del TEN
Al iniciar la conversación, el actual Presidente del TEN establece con claridad que la ética es una base fundamental para cualquier profesión. “No es un trámite ni una formalidad, sino el conjunto de principios que asumimos frente a la sociedad, los tutores/pacientes y nuestros propios colegas”. En este sentido, en la Medicina Veterinaria existe una dimensión especial, “porque trabajamos con pacientes que no pueden expresar directamente lo que sienten ni decidir por sí mismos. Por eso, nuestro ejercicio exige responsabilidad, criterio técnico y buenas prácticas El Código de Ética representa ese compromiso escrito. Una profesión que cuida su ética también cuida su prestigio y la confianza que la comunidad deposita en ella”, detalla.
¿Cuál es el rol de la ética en un país globalizado?
En un contexto donde la colegiatura es voluntaria y donde el gremialismo ha ido perdiendo parte del peso que tuvo en otras épocas, la ética no puede depender solamente de pertenecer o no a una organización. Tiene que ser una convicción personal y profesional, formada desde el pregrado y reforzada durante toda la vida laboral. Además, hoy la profesión se ejerce en escenarios mucho más amplios y cambiantes: redes sociales, telemedicina, plataformas digitales, nuevas formas de ofrecer servicios y una relación distinta con los tutores y la comunidad. Todo eso hace que los límites del ejercicio profesional sean a veces menos claros que antes.
Por lo mismo, la ética no se vuelve menos importante; al contrario, se vuelve más necesaria. Es el punto que permite mantener un estándar común cuando el entorno cambia. Creo que el desafío es fortalecer esa convicción ética desde la formación universitaria y, al mismo tiempo, posicionar al TEN como una referencia seria, cercana y útil para la profesión en su conjunto, desde un rol orientador y formativo, sin perjuicio de que su competencia disciplinaria formal se ejerce respecto de quienes se encuentran colegiados.
¿Cómo observa la impronta ética en la profesión Médico Veterinaria?
Creo que ha ido creciendo de manera importante, y eso hay que reconocerlo. Hoy existen colegas más conscientes de su rol, tutores más informados, comunidades más exigentes y un Código de Ética que poco a poco se ha ido instalando como una referencia común para la profesión. Ese avance no aparece solo: es resultado del trabajo constante de muchos colegas que han integrado el TEN, aportando tiempo, criterio y experiencia, muchas veces de manera silenciosa y desinteresada. Aun así, todavía queda camino por recorrer, especialmente en cómo hacer llegar esta reflexión a todos los territorios y realidades del país. La ética no se instala solo porque exista un Código; se construye con presencia, formación, conversación y ejemplo sostenido en el tiempo.
¿Cómo evalúa el rol del Colegio Médico Veterinario, a través de su Tribunal de Ética Nacional (TEN)?
El TEN ha tenido un desarrollo muy importante en estos casi cinco años de funcionamiento continuo. En una primera etapa se construyeron las bases: el Código de Ética, el Reglamento, una orgánica interna y una forma de trabajo. Hoy esa base está bastante consolidada. El Tribunal no solo cumple un rol frente a denuncias, sino que también orienta, forma y acompaña a los colegas en el ejercicio profesional. Eso permite entender la ética no solo como respuesta a un conflicto, sino como parte permanente de la profesión. Me incorporo a este trabajo con respeto por lo construido y con ganas de aportar desde la zona norte del país.
Territorios y academia
Para el Dr. Tomás Pino, siguiendo la visión de sus antecesores, el rol de la academia y la entrega de conocimientos y herramientas éticas a cada territorio del país es vital, enfoque que mantiene desde que se incorporó al Tribunal de Ética Nacional el 2020. En este sentido, destaca que dicha labor la ejerce desde el Consejo Regional Coquimbo-La Serena de Colmevet y como director técnico y propietario del Centro Médico Veterinario La Serena, además de su trabajo en áreas de conservación a través de ONG de la región.
Desde su trabajo en el norte del país, ¿Cómo observa y/o evalúa el trabajo que se debe hacer en los territorios desde el Tribunal?
El trabajo territorial aparece como uno de los desafíos más importantes para el Colegio y para el TEN. La Región de Coquimbo muestra muy bien esa realidad: tenemos universidades, clínicas con distintos niveles de desarrollo, centros vinculados a la conservación y fauna silvestre, pero también muchas zonas donde el ejercicio profesional se realiza de manera más aislada y con menos redes de apoyo.
Por eso, creo que la ética profesional no puede mirarse solo desde una lógica centralizada. Tiene que construirse también desde los territorios, entendiendo las distintas realidades en que trabajan los médicos y médicas veterinarias a lo largo del país. En ese sentido, los Consejos Regionales son fundamentales, porque permiten acercar el trabajo del Tribunal, generar espacios de conversación, formación y acompañamiento. Desde el norte, creo que podemos aportar una mirada muy valiosa: más descentralizada, más conectada con la realidad local y con los desafíos concretos del ejercicio profesional. Mi interés es contribuir a que el trabajo ético del TEN sea cada vez más cercano, más participativo y verdaderamente nacional.
Desde la confianza gremial, ¿qué avances debiéramos tener para reforzar la institucionalidad del Tribunal de Ética Nacional entre colegas?
Creo que para fortalecer la confianza de los colegas en el TEN es importante partir desde una mirada justa del ejercicio profesional. La gran mayoría de los médicos y médicas veterinarias trabaja con vocación, esfuerzo y responsabilidad, muchas veces en condiciones complejas, y eso debe ser reconocido por la institucionalidad ética del Colegio. En ese sentido, el Tribunal no debe mirarse solo desde el conflicto, sino también como una instancia que entrega certezas, orden y respaldo cuando corresponde. Cuando un proceso permite aclarar los hechos, también ayuda a resguardar la honra profesional y a dar tranquilidad a las partes involucradas. Para avanzar en esa confianza, creo que debemos seguir acercando el trabajo del TEN a los colegiados, con procesos claros, comunicación responsable y mayor presencia territorial a través de los Consejos Regionales.
¿Cómo evalúa el trabajo que el TEN ha realizado con las Universidades para dar a conocer el Código de Ética?
El trabajo con las universidades ha sido uno de los avances más concretos y valiosos del TEN en estos años. A través de charlas realizadas por miembros de la comisión de difucion del Tribunal, se ha logrado acercar el Código de Ética a más de 3.000 estudiantes de Medicina Veterinaria, en un esfuerzo serio y sostenido que fue liderado por la ex presidenta del TEN, Dra. Cecilia Valladares. Esto es fundamental, porque muchas de las convicciones que después marcan el ejercicio profesional se forman justamente en la etapa universitaria. Generar una impronta ética en los futuros colegas es una tarea de largo plazo.
Hacia adelante, creo que el desafío es profundizar ese vínculo, fortalecer la coordinación con Afevet, conocer mejor cómo los estudiantes perciben la ética profesional y sumar también a los académicos como aliados activos en este proceso.
Los desafíos de la institucionalidad del TEN
Existen desafíos que enfrenta el Tribunal de Ética Nacional para dar respuesta a las diversas temáticas que llegan al TEN. Esto implicaría la actualización del Código de Ética, con un proceso reflexivo que de cuente de cómo ha cambiado la profesión y el ejercicio diario de la misma.
Las causas éticas han aumentado en el tiempo, ¿a qué correspondería este fenómeno?
Creo que el aumento de causas se explica, en buena medida, porque hoy existe mayor conocimiento del rol del TEN y de la posibilidad de acudir a una instancia institucional cuando surgen situaciones de carácter ético en el ejercicio profesional. A medida que el Tribunal se ha ido haciendo más visible, tanto colegas como tutores cuentan con un espacio más claro para canalizar inquietudes, solicitar revisión de ciertos hechos y buscar una respuesta dentro del marco del Colegio. Esto también se relaciona con una comunidad más informada y con mayores expectativas respecto de la profesión. En ese sentido, más que mirar el aumento solo desde el conflicto, creo que debe entenderse como parte del proceso de consolidación de una institucionalidad ética que entrega orientación, orden y un camino formal para abordar situaciones complejas.
¿Cuáles son los principales temas que hoy ve el Tribunal de Ética Nacional?
Hoy la mayor parte de las causas que llegan al TEN se relacionan con el ámbito de la clínica de pequeños animales, principalmente en torno a procedimientos clínicos o quirúrgicos, comunicación con tutores y manejo de la información respecto de riesgos, alternativas o evolución de los pacientes. También aparecen situaciones vinculadas a la relación entre colegas, donde el respeto profesional y la forma de resolver diferencias siguen siendo temas relevantes. En menor medida, se han visto casos asociados a producción animal y a conductas en redes sociales, que es un espacio cada vez más presente en el ejercicio profesional. Otro punto importante es la responsabilidad del director técnico de clínica, especialmente cuando existen funciones delegadas dentro de los equipos. Son materias diversas, pero todas muestran la necesidad de seguir fortaleciendo criterios comunes, comunicación clara y una comprensión compartida del Código de Ética.
¿Se estima realizar una actualización al Código de Ética?
Sí, creo que la actualización del Código de Ética es necesaria, pero no debe entenderse como un trámite automático ni como una revisión solo formal. Más bien, debe ser un proceso reflexivo, que cada cierto tiempo permita mirar cómo ha cambiado la profesión y cuáles son los nuevos desafíos que van apareciendo en el ejercicio diario. En ese sentido, el trabajo del TEN entrega una mirada muy valiosa, porque a través de las causas y consultas que recibe puede ir identificando temas que todavía no están del todo desarrollados en el Código. Hoy aparecen con fuerza materias como el uso de redes sociales, la telemedicina veterinaria, la responsabilidad del director técnico cuando existen funciones delegadas y el bienestar animal desde una mirada más actual y científica.
Su sello en el TEN
Concluyendo la entrevista el Dr. Tomás Pino, deja un mensaje para los actuales integrantes del Tribunal de Ética Nacional, reforzando el sello de su gestión en una tarea que es colaborativa, demandante, pero de gran satisfacción.
¿Qué palabras dejaría a sus colegas que conforman el TEN y a los futuros integrantes?
Durante estos cinco años, en dos períodos como Juez de Ética Nacional, me ha tocado ver de cerca el trabajo serio, silencioso y desinteresado que realizan los colegas del TEN. Es una labor que muchas veces no se ve, pero que semana a semana sostiene una parte muy importante de la institucionalidad del Colegio y del resguardo de nuestra profesión. Por eso, a quienes hoy integran el Tribunal, quiero entregarles mi reconocimiento más sincero. Este es un cargo que se ejerce con compromiso, criterio y responsabilidad, sin buscar protagonismo, y justamente ahí está gran parte de su valor.
A quienes puedan sumarse en el futuro, los invito cordialmente a considerarlo. El TEN necesita colegas con experiencia, mirada reflexiva y una convicción real por cuidar la calidad, la confianza y los valores de la Medicina Veterinaria. Quienes compartan esa motivación encontrarán aquí un espacio serio, fraterno y profundamente significativo para aportar al gremio.
¿Cuál es la impronta que quiere tener en esta etapa de su gestión como presidente del TEN?
Mi aspiración es contribuir a mantener y proyectar un TEN confiable, técnicamente sólido y consciente de su responsabilidad institucional. En esta etapa, me interesa reforzar su rol como una instancia que entrega certezas, resguarda el buen ejercicio profesional y protege a quienes actúan con apego a la lex artis, al Código de Ética y a las buenas prácticas. También creo que es fundamental abrir espacio a nuevos colegiados y colegiadas, incorporando miradas territoriales y experiencias diversas. Un Tribunal que reconoce las distintas realidades del país puede comprender mejor los contextos donde se ejerce la profesión, desde las grandes ciudades hasta las zonas más aisladas. Esa mirada es clave para construir un Colegio más íntegro, representativo y fuerte.