Animales, humanos y desastres: Una Sola Salud
Columna de Opinión de Mauricio Araya, vocero del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet) y académico de la Universidad Mayor
Durante el huracán Katrina (2005), cerca del 44 % de las personas que se negaron a evacuar lo hicieron porque los refugios y los equipos de rescate prohibían el ingreso de animales. Ante la disyuntiva de abandonar a sus animales o perecer junto a ellos, muchos residentes decidieron quedarse atrapados en zonas inundadas, lo que provocó trágicas pérdidas humanas y el abandono o muerte de unos 250.000 animales. Gracias a la promulgación de la ley PETS Act, la gestión de catástrofes en Estados Unidos experimentó un cambio radical. En huracanes e incendios forestales posteriores, los equipos de rescate comenzaron a desplegar refugios conjuntos (pet-friendly shelters), transporte adaptado y unidades veterinarias móviles de emergencia, reduciendo significativamente las muertes humanas provocadas por la resistencia a evacuar.
“One Health” viene a dar respuesta a este y otros problemas, este enfoque fue adoptado hace ya años por OMS, FAO, OMSA y PNUMA, a estos organismos ya se han sumado varios más; todos han declarado que este enfoque integrador permitirá afrontar amenazas de manera mucho más eficiente, también enfermedades zoonóticas, resistencia a los antimicrobianos, enfermedades vectoriales, algunas enfermedades crónicas no transmisibles, enfermedades por contaminantes ambientales, violencia doméstica, etc. Los costos calculados por el Banco Mundial para aplicar este enfoque son inversiones relativamente menores respecto del potencial beneficio, por ejemplo, de evitar una nueva pandemia.
Senapred trabaja junto a Colmevet e instituciones públicas y privadas, en la Mesa de Gestión del Riesgo de Desastres. Esta alianza coordina aspectos que incluyen el rescate y la atención médica de mascotas, animales de producción y fauna silvestre, esto representa un avance, pero, aún falta mucho, especialmente en materia legislativa.
Si bien en Chile hay incipientes señales de su uso, es necesario institucionalizar este concepto junto con darle una gobernanza práctica y, así como la no discriminación y enfoque de género son parte de toda política, el concepto “UNA SALUD” debiera ser parte de toda nueva política sanitaria (humana y animal) y ambiental.
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