Colmevet recalca que no existe evidencia de una nueva pandemia o cambio en el comportamiento del Virus Hanta
En concordancia con la OMS y especialistas nacionales e internacionales, el gremio detalla que se trata de un agente endémico de Sudamérica, conocido desde hace décadas en nuestro país, donde existe experiencia sanitaria, clínica, diagnóstica y científica acumulada
En el marco de las informaciones asociadas a un brote de hantavirus reportado en el crucero holandés MV Hondius, el Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet), a través de sus Comisiones Nacionales de Fauna Silvestre y Medio Ambiente, y Una Salud, hizo un llamado a la tranquilidad de la población, manifestando que no existe evidencia de una nueva pandemia o cambio en el comportamiento del Virus Andes, variante del hantavirus.
“Si bien esta noticia genera preocupación debido a la gravedad de la enfermedad y su potencial letalidad, es importante destacar que el hantavirus no es un virus nuevo en nuestro país. Se trata de un agente endémico de Sudamérica, conocido desde hace décadas en nuestro país, donde existe experiencia sanitaria, clínica, diagnóstica y científica acumulada”, detalla Mauricio Herrera, vocero de Colmevet y experto en fauna silvestre.
Es importante señalar que “la transmisión entre personas por virus Andes ha sido estudiada y documentada, pero corresponde a un evento infrecuente, asociado principalmente a contacto estrecho, prolongado y directo con personas enfermas. La evidencia disponible sugiere que esta vía explicaría sólo una proporción minoritaria de los casos confirmados, estimada en menos del 20%. Por ello, la principal medida preventiva sigue siendo evitar la exposición ambiental a aerosoles o secreciones —orina, heces o saliva— de roedores silvestres infectados, que continúa siendo la vía más importante de contagio”, explica el Dr. Víctor Neira, vocero de Colmevet y académico de la Universidad de Chile, experto en virología animal.
El principal reservorio conocido del virus Andes en Chile es el ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus), una especie silvestre asociada principalmente a ambientes rurales, silvestres y peri-rurales. Es importante aclarar que no todos los individuos de esta especie están infectados; sólo una proporción variable puede portar el virus, dependiendo de factores como la zona geográfica, la estación del año, la densidad poblacional, la edad y el sexo. La infección se ha descrito con mayor frecuencia en machos adultos, probablemente por su mayor movilidad e interacción con otros individuos.
Según detallan los expertos del Colegio Médico Veterinario, “el riesgo para las personas no depende de la presencia de cualquier roedor, sino de la exposición a secreciones, orina, heces o saliva de roedores infectados, especialmente en espacios cerrados, poco ventilados o con signos recientes de actividad de roedores”, dando énfasis en que estudios chilenos han mostrado seroprevalencias bajas y focalizadas en roedores silvestres, reforzando que la prevención debe centrarse en reducir la exposición ambiental de riesgo, no en promover temor indiscriminado hacia toda la fauna nativa.
Una Salud
Desde una perspectiva médico veterinaria y de Una Salud, lo ocurrido en el crucero recuerda que la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas están profundamente conectadas. La emergencia o reemergencia de enfermedades zoonóticas no puede entenderse únicamente desde la atención clínica humana, sino también desde la ecología de los reservorios, la conservación de la biodiversidad, el cambio ambiental, las actividades productivas, el turismo en zonas naturales y la interacción creciente entre personas y fauna silvestre.
Chile cuenta actualmente con capacidades científicas y tecnológicas de alto nivel para enfrentar esta enfermedad, incluyendo vigilancia epidemiológica permanente, diagnóstico molecular, investigación en reservorios silvestres, estudios ecológicos y mejoras continuas en el diagnóstico y tratamiento precoz, factores que han permitido optimizar la respuesta clínica frente a esta infección. “En este contexto, el trabajo coordinado entre médicos, médicos veterinarios, epidemiólogos, ecólogos, autoridades sanitarias, laboratorios, universidades y comunidades locales resulta fundamental”, señala Víctor Neira.
“La prevención debe basarse en el manejo ambiental responsable, la educación sanitaria y el control focalizado de riesgos, no en la eliminación indiscriminada de fauna silvestre. Proteger la salud humana y conservar el equilibrio ambiental son desafíos complementarios y una responsabilidad compartida por toda la sociedad. Este es precisamente el sentido del enfoque Una Salud: prevenir enfermedades zoonóticas cuidando al mismo tiempo a las personas, los animales y los ecosistemas que compartimos”, agrega Mauricio Herrera.
Medidas de prevención
De acuerdo con los Boletines Epidemiológicos de Hantavirus publicados por el Ministerio de Salud (MINSAL), durante los últimos 10 años se han registrado entre 30 y 91 casos confirmados anuales en Chile, principalmente entre las regiones de Ñuble y Los Lagos, con tasas de letalidad que fluctúan entre un 20% y un 43% aproximadamente. En 2026, el MINSAL ha informado un aumento de casos y mantiene la vigilancia epidemiológica activa, lo que refuerza la necesidad de prevención, consulta precoz y comunicación de riesgo basada en evidencia.
Entre las principales medidas preventivas se recomienda:
- Evitar el contacto directo con roedores y sus secreciones.
- Ventilar espacios cerrados antes de ingresar, especialmente bodegas, cabañas, galpones, leñeras o viviendas que hayan permanecido cerradas.
- Evitar barrer o generar polvo en lugares con posible presencia de heces, orina o saliva de roedores;
- Utilizar cloro diluido para la limpieza de superficies, humedeciendo previamente las zonas contaminadas antes de remover residuos.
- Almacenar alimentos y residuos en contenedores herméticos.
- Mantener despejados los alrededores de viviendas y bodegas, con pastizales cortos y matorrales bajos.
- Sellar rendijas, ordenar materiales acumulados y evitar dejar alimento disponible para roedores en viviendas, bodegas, campamentos o zonas de trabajo rural.
Es importante que, frente a cuadros febriles o respiratorios graves, especialmente si se presentan después de actividades en zonas rurales, silvestres o de riesgo, es fundamental consultar oportunamente a un profesional de salud e informar el antecedente de exposición ambiental. La consulta precoz puede ser determinante para mejorar el pronóstico.
El Colegio Médico Veterinario señaló que manteniendo estas medidas, resulta innecesario promover desratizaciones masivas indiscriminadas. Los roedores nativos cumplen funciones ecológicas esenciales y muchas especies se encuentran protegidas por la Ley de Caza y el Reglamento de Clasificación de Especies del Ministerio del Medio Ambiente. Estos animales forman parte de complejas redes ecológicas, contribuyen al equilibrio de los ecosistemas naturales y sirven de alimento para numerosas especies de fauna silvestre.